La gratuidad estatal es una ilusión: nada es gratis, simplemente alguien más lo paga. El mito del “todo gratis” destruye incentivos, crea dependencia y erosiona la libertad individual.
Las matemáticas básicas demuestran por qué el Socialismo del Siglo XXI está condenado al colapso económico: déficit estructural, inflación e improductividad.