En el brumoso diccionario de la neolengua progresista, conceptos como "libertad colectiva" o "derechos sociales" se blanden como armas para justificar la tiranía. Nos...
Del subsidio al control: cómo el progresismo pasa de repartir dinero a restringir libertades y a financiarse con actividades ilegales o explotación laboral cuando el gasto es insostenible.
Nombrar servicios como si fueran derechos humanos es un error conceptual que destruye la libertad individual y convierte al ciudadano en súbdito del Estado.
El tiroteo en una universidad pública de Florida es otra prueba del colapso moral impulsado por el globalismo y el progresismo. No es un problema de armas: es un problema de alma.